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Los huevos milenarios

son huevos -generalmente de pato, aunque también los hay de gallina o codorniz- que se fermentan durante algunas semanas/meses en una solución de arcilla, cal, ceniza, cáscara de arroz, sal y té negro. La yema queda de color verde oscuro, y la clara marrón y transparente. Tienen un sabor profundo e intenso (por eso es habitual tomarlos con tofu, que compensa su potencia, y cilantro).